Sacado desde lo más hondo de mi corazón, donde duermen los recuerdos y los pensamientos.

Mostrando entradas con la etiqueta Albert. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Albert. Mostrar todas las entradas

domingo, 20 de febrero de 2011

Todo se complica cuando menos debería.

"Mi pequeña Amelie, mañana por la mañana paso a buscarte con la vespa, te voy a llevar a el mejor sitio que conozco, traete un pañuelo para taparte los ojos. Te amo. Albert."


El pequeño Albert, siempre con sus sorpresas que tanto me agradan, siempre intentando hacerme la persona más feliz de la Tierra, y yo que no podía decirle  que si. Yo que justo ayer había quedado con Michael, yo que le había engañado con mi propio profesor, yo que le amaba tanto pero había tenido un desliz, yo que no sabía como contarselo pero debía hacerlo. Pero bueno, empecemos por el principio.


DÍA 19 DE FEBRERO DEL 2011:


Ayer quedé con mi profesor de educación física. Sí, aquel hombre perfecto de ojos azules pelo largo y sonrisa perfecta, aquel hombre por el que no debería sentir nada, con el que no debería de tener nada, sin embargo, yo nunca seguía las normas, así que yo como adolescente que soy me dejé llevar por las miradas, y quedé con mi profesor, con mi JODIDO PROFESOR.
Llamé a la puerta de su casa y me abrió en pantalon, es decir, sin camiseta. Jamás pensé que llegaríamos a esa situación, jamás pensé que iría a su casa a que me ayudara con INGLÉS.
-Perdona mis pintas Amelie.
+Tranquilo Michael, se que he llegado media hora antes pero tenía que hablar contigo ya.
-Pasa Amelie... 
Entré en su salón tenía una tele pequeñita y un sofá grande y según recuerdo bastante cómodo, tenía una lata de cerveza en la mesa y unos cuantos libros de inglés, me senté en el sofá enormemente nerviosa.
-¿Qué te pasa pequeña?- me dijo mientras se ponía una camiseta.
+Me pasa que estoy en casa de mi profesor y no se si acabaré besándolo o no, porque es evidente que hay química, y ya no es porque sea mi profesor, ya es porque tengo novio y...
-Y quien no arriesga no gana, y te quiero besar, y de hecho, si me dejas hacerlo lo haré.


Y sí, claro que nos besamos, porque yo le dejé hacerlo, y sí, claro que fue bonito, porque era demasiado esperado, y claro que sí, no debería de haber pasado pero pasó y ya no había vuelta atrás.
Pasamos el resto de la tarde como si no hubiera sucedido  nada, estudiando inglés y riendonos por cualquier cosa, pero en la despedida le dejé las cosas claras.
+No puede volver a pasar Michael...
-Pequeña yo... lo siento ha sido culpa mia, no debería de haber pasado.
+Me voy Michael... adios-le dije mientras me acercaba a él para darle un beso en la mejilla.


Me fui de allí corriendo,  no quería verle más, no debería de hacerlo así que fui a casa como alma que  lleva el diablo y me encerré en mi cuarto a llorar. Entonces el pequeño Albert me mandó el SMS de antes.
Y sí fui con él y me llevó al Cabo do Inferno Portugal, y nos tiramos con una liana de los acantilados. Fue romantiquísimo, ¿cómo le iba a contar todo aquello?, creo que no era el momento más oportuno para hacerlo,no, definitivamente no lo era cuando me dijo:
~Aquí te traeré el 28 de marzo del año que viene...
+¿Y me vas a pedir que me case contigo?
~Exactamente mi pequeña Amelie.

No se merecía saberlo y de hecho, no creo que lo sepa nunca.

domingo, 13 de febrero de 2011

El mejor fin de semana de mi vida.



"Amelie, papá y yo pasaremos el fin de semana fuera" así que descolgué el teléfono y llamé a Albert.

-¿Si?- me contestó el con voz de dormido.
+¡Hola! ¿está por ahí mi guitarrista preferido?
-Supongo que soy yo pequeña ¿qué pasa?
+¿Te apetecería un fin de semana en mi casa a solas?
-No...
+¡Imbécil!
-Que si tonta, ahora mismo estoy allí.
                        
Entonces me dispuse con el pulso disparado a prepararlo todo, cambié las sábanas de la cama de matrimonio de mis padres, arreglé la cocina que estaba hecha una porquería y me puse un buen modelito.
Sonó el timbre e histérica abrí sin preguntar si quiera quien era. Obviamente era él, y venía con una maleta en la mano, pero de estas que se cuelgan que son muy grandes con el símbolo de los Rollings, pero sobretodo venía con una sonrisa de oreja a oreja. Me preguntó que donde dejaba la maleta y le dije que en la habitación de mis padres, así que me regaló una de sus mejores sonrisas picaronas.
Vimos unas cuatro películas comiendo palomitas y pizza, nos miramos y nos empezamos a besar como dos locos entonces, nos fuimos a la habitación de matrimonio, me quitó la camiseta, sabía a lo que iba, y no, yo nunca lo había hecho.
-Albert yo...
+Lo se pequeña, no te preocupes, tendré cuidado, tu relájate.
Así que me dejé llevar. me tiró a la cama y pasó lo que pasó.
+¿Pequeña estás bien?
-Ha sido increíble, la mejor experiencia de mi vida, gracias por quererme.
+Yo no te quiero, yo te amo.              
-¿Cuánto del 1 al 10?
+Infinito, de aquí a la Luna es poco, me quedan 16 días y trece meses para pedirte matriomonio.
-Estás loco...
+¿Por ti? Ya.

domingo, 6 de febrero de 2011

Playa, amor y Albert.

"Pequeña Amelie, ¿has visto el día?, está soleado, ¿te apetece un día en la playa?, te quiero."
Sí, era mi pequeño chico misterioso invitandome  a ir a la playa, y no me lo pensé dos veces. Ya no se si era porque íbamos a ir en su moto, o porque tenía ganas de tumbarme en la arena y escuchar las olas del mar, que falta me hacía, pero decidí ir. 
A las doce y media estaba debajo de mi casa, con su Vespa, que sí, que no es nada del otro mundo y yo lo se, pero a mi con eso y con él me sobra. Así que me monté en la moto y me agarré a él y emprendimos camino a la playa. Aunque no podiamos hablar, juraría que hablabamos por pensamientos, cada vez que yo veía un sitio bonito el frenaba un poco, fue lo más especial del mundo, yo solo se que no me quería soltar de su cintura nunca.
Cuando por fin llegamos a la playa despues de 25 minutos de viaje se quito el casco y dejó sus pelos rizados al viento.
-¿Estás bien pequeña?
+Mejor que nunca, aunque a la vuelta más despacio porfavor.
-Ven aquí y dame un beso.
+¿Y si no quiero?
-Te mueres de ganas pequeña.
Entonces se acercó y le besé, y todavía fue más especial que el primero,será porque estábamos en la arena y el sol lucía en lo más alto del cielo, o porque simplemete el sonido de las olas me ponía la carne de gallina.
Tendí mi toalla de los Ramones en  la arena y me tumbé mientras veía a mi pequeño Albert con su melena al viento y sus ojos azules que brillaban más que nunca poner su toalla al lado de la mía mientras me miraba con una sonrisa de oreja a oreja.
+¿Por qué sonries tanto pequeño Albert?
-Porque aún me pregunto por qué aceptaste a tomarte las cañas conmigo y a mis churros con chocolate, me pregunto como te atreves a montarte en mi moto y como te fijaste en mi.
+¿Quieres la respuesta? Pues porque no he visto a nadie más perfecto que tu, porque no se como quisite mi telefono y porque me quieres, y eso es lo que importa.
-Eres la persona mas dulce del mundo, te quiero, quiero casarme contigo.
+Estás loco Albert, pero aún así te quiero muchísimo.
-Te prometo que si esto sigue adelante, me caso contigo, le pido la mano a tu padre si hace falta.
+Anda cáyate y dame un beso.

lunes, 31 de enero de 2011

Churros, chocolate y mi chico misterioso.

Era las cuatro de la mañana y el "bip" del móvil me despertó, era un mensaje, y sí, era de mi pequeño chico misterioso, que aunque tiene nombre, yo siempre le llamó así, así que no tardé en llamar a mi mulata preferida.
-Amelie, son las cuatro de la mañana ¿qué coño haces llamándome? -estaba frita cuando la llamé, se le notaba a leguas.
Caroline, es él, me ha mandado un SMS!
-A ver pequeña, sorpréndeme...
-"Pequeña Amelie, quiero que me des la dirección de tu casa, mañana te quiero preparar una sorpresa, tu chico misterioso"
-¿Y se puede saber a qué coño esperas a dársela?
-No se... es un desconocido...
-Pequeña, después de todo lo que has pasado, ¿no has aprendido que para ganar hay que arriesgar?, a ver ¿a ti Albert te gusta no?
-Sí es guapísimo y...
-Y nada, ya me lo has dicho todo, mándale un SMS diciendole tu dirección, y ahora dejame dormir de una puñetera vez...
-¡Adios mulata! te quiero.
-Me quieres matar del sufrimiento...
Le colgué y enseguida le mandé el SMS "pequeño chico misterioso, vivo en la calle Sin Bandera numero 13, puedes venir a partir de las 9"
A la mañana siguiente me desperté a las 9 menos diez y a las 9 en punto sonó el timbre, era él y venía con una bolsa en la mano, así que no le hice esperar y le abrí la puerta, no sabía si darle un beso, un abrazo o simplemente decirle hola, así que dejé que el diera el paso y me dio un beso, pero no un beso cualquiera, un beso que hizo que se me pusieran los pelos de punta.
-Bueno pequeño chico misterioso, ¿qué llevas en esa bolsa de ahí?
-Churros , espero que te gusten me he levantado a las 7 y media para recorrerme la ciudad en busca de churros.
-Me encantan los churros, ¿cómo lo has sabido?
-Adivina-me dijo guiñándome su ojo celeste- la culpable es mulata.
Entonces le sonreí y puse un chocolate caliente, se sentó en la mesa y le llevé mi tazón de Superman con un mensaje subliminal que el no vio. Cuando estábamos sentados me dijo, "¿Qué tienes en la nariz?" y me manchó, entonces, cuando me lo iba a quitar, me lo quitó de un beso.
-¿Qué pasa si te beso?-me dijo al oído.
-Que te tiraría el chocolate encima.
-Entonces, si quieres ve tirándomelo.
Entonces, mi pequeño chico misterioso, se acerco desde mi oreja hasta mi boca dándome pequeños besitos y cuando llegó a mi comisura, me dio la mano me levantó y nos tumbamos en el sofá y nos miramos.
-¿Puedo besarte?
-¿Y si te digo que no?-le contesté picaronamente.
-Me iré a casa y te dejaré aquí, sin churros.
Entonces le pegué un pequeño mordisco en el labio y nos empezamos a besar mientras sonaba de fondo "Last Request".
-Quédate a almorzar también, y a merendar y a cenar, quédate para siempre Albert.
-Sabes que no puedo, no me tientes.

sábado, 29 de enero de 2011

Como las amigas te salvan un viernes.

Ayer por fin me logré desprender del catarro tan enorme que me rebosaba por todos los poros del cuerpo, y justo cuando me decidía a irme a la cama que serían las 9 y media de la noche (y eso que era viernes pero mi estado de animo estaba hecho un asco), sonó el portero de mi casa.
-¿Si?
-¡Amelie perezosa, somos Caroline y yo, y te avisamos de que estamos dispuestas a quitarte el pijama y vestirte nosotras si hace falta! 
"Caroline y yo" en realidad eran Caroline y Amanda, mis mejores amigas desde pequeñas, mientras que Amanda era rubia con el pelo liso y enormemente largo, con un caracter tranquilo aunque cuando hay que animar anima como la que más, Caroline era mulata, con un pelo con muchísimo volumen y si me veía triste ella se ponía triste también aunque cuando estábamos en fiestas o algo era la que mas se desfasaba.
-Subid pesadas que no están mis padres.
Cuando les abrí la puerta estaba con mi moño arriba de la cabeza, mi pijama de Bob Esponja y mis zapatillas de Hello Kitty, y ellas estaban perfectas, Caroline no se había planchado el pelo por lo que se había hecho la raya a un lado, llevaba un  vestido de volantes beige, y unos taconazos que hacían que pareciera mayor y Amanda más de lo mismo, aunque ella es la más cómoda de las tres, le encanta ir cómoda a cualquier sitio así que de tacones nada, iba con unas botas militares que arriba del todo tienen borreguito.
Me tuve que arreglar, me querían llevar a ligar ¿y quién iba a negarse? me puse lo primero que pillé y me cogí una trenza que siempre me cojo cuando no tengo ganas de salir.
Salimos de mi casa y cogimos un taxi y cuando se paró en un paso de cebras cruzó el tío más guapo que he visto en mi vida, llevaba una camiseta de cuadros encima de una de los Rollings unos vaqueros y unas Converses.
-Caroline ese tío es perfecto y seguro que no es mucho mayor que yo.
-Taxista por favor páramos aquí ¿cuánto es?
-¿Caroline que coño haces?
-Esta tía está loca. -dijo Amanda partiéndose de risa.
-Amelie págale al señor taxista que esta noche ese chico es tuyo.
Nos bajamos y empezó a correr detrás de aquel chico.
-Perdona, ¿tienes fuego? - le dijo Caroline.
Entonces el chaval miró hacia Amanda y hacia mi y le dijo algo a Caroline al oído, entonces Caroline chilló:
-¡Amelie! ¡Este muchacho no me da fuego si no le doy tu teléfono!
Me moría de vergüenza pero acepté a ir y darle mi móvil. Era más perfecto de cerca que de lejos, era perfectísimo.
-Hola Amelie, me llamo Albert, y no tengo fuego para tu amiga- me dijo riéndose.
Me dio la mano y me guiño un ojo celeste que escondía debajo de su pelo ondulado.
-Encantada Albert, perdona a Caroline, aveces delira.
-Ja ja ja me alegro de que me haya pedido fuego, porque gracias a eso he conocido a la chica más dulce del mundo...
Se escuchó un "oooh" de fondo de mis dos amigas, se podía ver como se sentían orgullosas y como me sentía yo orgullosa de ellas.
-Bueno Amelie, ¿te vienes a tomar una cerveza?
Miré a mis amigas, ellas me decían que si con la cabeza, así que supongo que debería de ir, y eso es lo que hice, puede que estuviera como una cabra por ir con un desconocido a tomar una cerveza, pero no era un desconocido, era mi desconocido.
Ahora tengo pegado el teléfono de Albert en el corcho de mi cuarto, espero que me llame.