El pequeño Albert, siempre con sus sorpresas que tanto me agradan, siempre intentando hacerme la persona más feliz de la Tierra, y yo que no podía decirle que si. Yo que justo ayer había quedado con Michael, yo que le había engañado con mi propio profesor, yo que le amaba tanto pero había tenido un desliz, yo que no sabía como contarselo pero debía hacerlo. Pero bueno, empecemos por el principio.
DÍA 19 DE FEBRERO DEL 2011:
Ayer quedé con mi profesor de educación física. Sí, aquel hombre perfecto de ojos azules pelo largo y sonrisa perfecta, aquel hombre por el que no debería sentir nada, con el que no debería de tener nada, sin embargo, yo nunca seguía las normas, así que yo como adolescente que soy me dejé llevar por las miradas, y quedé con mi profesor, con mi JODIDO PROFESOR.
Llamé a la puerta de su casa y me abrió en pantalon, es decir, sin camiseta. Jamás pensé que llegaríamos a esa situación, jamás pensé que iría a su casa a que me ayudara con INGLÉS.
-Perdona mis pintas Amelie.
+Tranquilo Michael, se que he llegado media hora antes pero tenía que hablar contigo ya.
-Pasa Amelie...
Entré en su salón tenía una tele pequeñita y un sofá grande y según recuerdo bastante cómodo, tenía una lata de cerveza en la mesa y unos cuantos libros de inglés, me senté en el sofá enormemente nerviosa.
-¿Qué te pasa pequeña?- me dijo mientras se ponía una camiseta.
+Me pasa que estoy en casa de mi profesor y no se si acabaré besándolo o no, porque es evidente que hay química, y ya no es porque sea mi profesor, ya es porque tengo novio y...
-Y quien no arriesga no gana, y te quiero besar, y de hecho, si me dejas hacerlo lo haré.
Y sí, claro que nos besamos, porque yo le dejé hacerlo, y sí, claro que fue bonito, porque era demasiado esperado, y claro que sí, no debería de haber pasado pero pasó y ya no había vuelta atrás.
Pasamos el resto de la tarde como si no hubiera sucedido nada, estudiando inglés y riendonos por cualquier cosa, pero en la despedida le dejé las cosas claras.
+No puede volver a pasar Michael...
-Pequeña yo... lo siento ha sido culpa mia, no debería de haber pasado.
+Me voy Michael... adios-le dije mientras me acercaba a él para darle un beso en la mejilla.
Me fui de allí corriendo, no quería verle más, no debería de hacerlo así que fui a casa como alma que lleva el diablo y me encerré en mi cuarto a llorar. Entonces el pequeño Albert me mandó el SMS de antes.
Y sí fui con él y me llevó al Cabo do Inferno Portugal, y nos tiramos con una liana de los acantilados. Fue romantiquísimo, ¿cómo le iba a contar todo aquello?, creo que no era el momento más oportuno para hacerlo,no, definitivamente no lo era cuando me dijo:
~Aquí te traeré el 28 de marzo del año que viene...
+¿Y me vas a pedir que me case contigo?
~Exactamente mi pequeña Amelie.
No se merecía saberlo y de hecho, no creo que lo sepa nunca.




