Sacado desde lo más hondo de mi corazón, donde duermen los recuerdos y los pensamientos.

domingo, 27 de febrero de 2011

tiempos de grandes cambios y comederos de cabeza.

El sábado había quedado con Chad, mi mejor amigo desde los cuatro años, aquel que siempre había estado a mi lado con una sonrisa de oreja a oreja, apoyandome en lo que fuera, aquel que en Septiembre se mudó a la ciudad de al lado y aquel al que no veía desde el 1 de Septiembre, ese día que nunca más se me olvidaría, aquel día que el destino me robó un cachito de felicidad. El sábado venía por fin, después de tanto tiempo lo vería y no habría quien me desenganchase de él.
Llegué justo a tiempo a la fuente del centro comercial donde habíamos quedado y lo vi de lejos, venía con una camiseta blanca ajustada y encima una rebeca abierta, con unos pantalones vaqueros y sus deportivas azules que tanto me gustaban. Cómo había cambiado en aquellos 5 meses, que guapo y que alto estaba, desprendía atractivo por cada paso que daba, y su piel morena relucía más que nunca aquella blanca sonrisa, era él, era mi mejor amigo al que tanto necesitaba, y no dudé ni cinco segundos en salir conrriendo y engancharme a el como si fuese un mono, me daba igual que me viese todo el mundo, le necesitaba y por fin estaba allí, por fin.

-Joder Chad, estás tremendamente guapo -le dije mirandole de arriba a abajo.
+Eso es que tu me miras con buenos ojos pequeña.
-Eres imbécil... ¡Mirate! seguro que los demás tios te tienen que tener envidia.
+Si seguro... ¿Bueno que peli vamos a ver?
-Me da igual, la que quieras, tu eres el invitado ahora- le dije riendome.
+¿Saw 7?-puso ojitos de cordero.
-Como quieras, yo con estar contigo me conformo... Por cierto, te tengo que contar miles de cosas.
+¿Que ha pasado pequeña?-me dijo mientras nos sentabamos en un banco y me daba la mano.
-He dejado a Albert, bueno... nos hemos dejado,  me lié con mi profesor y se lo tuve que decir Chad, no me lo pude guardar -empezaron a derramarse lágrimas por mis mejillas- y el me ha puesto los cuernos, me lo han contado, y no pretendía decirmelo, no me lo iba a decir Chad... creo que todo fue demasiado precipitado...
+Hey, hey pequeña, ven aquí, no llores-me dijo mientras me daba un abrazo.
Siempre sabía calmarme, me acercaba a su pecho dándome un abrazo y regulaba mi respiración siguiendo la suya, no había almohada más reconfortable que su pecho, no había antidepresivo mejor que su respiración.
Era la hora de entrar al cine, yo estaba más pendiente de mis palomitas y de estar abrazada a mi mejor amigo que de la película, además no me llamaba mucho la atención eso de la sangre, y en esto que se incorpora un poco del asiento del cine y me pasa la mano por encima del hombro, entonces empezó a hacerme cosquillitas por las caderas y la espalda y por poco me quedo dormida, eso si que era el paraíso, estar ahí con él, era una tranquilidad máxima, era el Nirvana.
+Es hora de irme a casa Amelie, tengo que coger el autobus...
-No por favor Chad, ahora no te vayas...
+Me tengo que ir pequeña, pero te prometo que nos veremos muy muy pronto ¿vale?
-Te quiero mucho.
+Y yo a ti, más de lo que te imaginas-me dijo mientras se le caía una lágrima.

Llegué a casa echa una mierda, llorando, ¿lo quería demasiado?, ¿me gustaba? había miles de preguntas en mi pequeña cabecita.
*Amelie, estamos en el salón-era la voz de mi madre.
-Dime mamá -le dije sollozando.
*Estamos buscando casa nueva.
-¿Qué? en esta estamos bien.
#No pequeña - me dijo papá- casa nueva al lado de Chad, nos mudamos de ciudad, o al menos, eso queremos.
 ¿Cómo se te puede solucionar la vida en solo un instante? Jamás lo sabré.

domingo, 20 de febrero de 2011

Todo se complica cuando menos debería.

"Mi pequeña Amelie, mañana por la mañana paso a buscarte con la vespa, te voy a llevar a el mejor sitio que conozco, traete un pañuelo para taparte los ojos. Te amo. Albert."


El pequeño Albert, siempre con sus sorpresas que tanto me agradan, siempre intentando hacerme la persona más feliz de la Tierra, y yo que no podía decirle  que si. Yo que justo ayer había quedado con Michael, yo que le había engañado con mi propio profesor, yo que le amaba tanto pero había tenido un desliz, yo que no sabía como contarselo pero debía hacerlo. Pero bueno, empecemos por el principio.


DÍA 19 DE FEBRERO DEL 2011:


Ayer quedé con mi profesor de educación física. Sí, aquel hombre perfecto de ojos azules pelo largo y sonrisa perfecta, aquel hombre por el que no debería sentir nada, con el que no debería de tener nada, sin embargo, yo nunca seguía las normas, así que yo como adolescente que soy me dejé llevar por las miradas, y quedé con mi profesor, con mi JODIDO PROFESOR.
Llamé a la puerta de su casa y me abrió en pantalon, es decir, sin camiseta. Jamás pensé que llegaríamos a esa situación, jamás pensé que iría a su casa a que me ayudara con INGLÉS.
-Perdona mis pintas Amelie.
+Tranquilo Michael, se que he llegado media hora antes pero tenía que hablar contigo ya.
-Pasa Amelie... 
Entré en su salón tenía una tele pequeñita y un sofá grande y según recuerdo bastante cómodo, tenía una lata de cerveza en la mesa y unos cuantos libros de inglés, me senté en el sofá enormemente nerviosa.
-¿Qué te pasa pequeña?- me dijo mientras se ponía una camiseta.
+Me pasa que estoy en casa de mi profesor y no se si acabaré besándolo o no, porque es evidente que hay química, y ya no es porque sea mi profesor, ya es porque tengo novio y...
-Y quien no arriesga no gana, y te quiero besar, y de hecho, si me dejas hacerlo lo haré.


Y sí, claro que nos besamos, porque yo le dejé hacerlo, y sí, claro que fue bonito, porque era demasiado esperado, y claro que sí, no debería de haber pasado pero pasó y ya no había vuelta atrás.
Pasamos el resto de la tarde como si no hubiera sucedido  nada, estudiando inglés y riendonos por cualquier cosa, pero en la despedida le dejé las cosas claras.
+No puede volver a pasar Michael...
-Pequeña yo... lo siento ha sido culpa mia, no debería de haber pasado.
+Me voy Michael... adios-le dije mientras me acercaba a él para darle un beso en la mejilla.


Me fui de allí corriendo,  no quería verle más, no debería de hacerlo así que fui a casa como alma que  lleva el diablo y me encerré en mi cuarto a llorar. Entonces el pequeño Albert me mandó el SMS de antes.
Y sí fui con él y me llevó al Cabo do Inferno Portugal, y nos tiramos con una liana de los acantilados. Fue romantiquísimo, ¿cómo le iba a contar todo aquello?, creo que no era el momento más oportuno para hacerlo,no, definitivamente no lo era cuando me dijo:
~Aquí te traeré el 28 de marzo del año que viene...
+¿Y me vas a pedir que me case contigo?
~Exactamente mi pequeña Amelie.

No se merecía saberlo y de hecho, no creo que lo sepa nunca.

viernes, 18 de febrero de 2011

Amelie odiaba a Matthew y no había más que hablar.

"Mierda" pensé mientras iba de camino al instituto ya que había empezado a llover y aún iba a medio camino, así que em quité los cascos y los guardé en la mochila. Continué andando mientras pensaba que sería un mal día y que ojalá apareciera Albert con su Vespa.
Cuando iba llegando sentí que no era agua lo que caía del cielo, era granizo, y yo sin paraguas, por lo que llegué al instituto patéticamente mojada. Así que fui corriendo al cuarto de baño y me miré en el espejo; tenía el pelo chorreando, la camiseta de los Ramones empapada y los pantalones y las Nikes como si acabara de salir de la ducha. "Joder" pensé en voz alta mientras salía del cuarto de baño. con tal sorpresa que choque con la persona que menos se me apetecía ver ; Matthew.

+¿Por qué no dejas al de la guitarrita?
-¿Por qué tendría que hacerlo? - le contesté  mientras me apoyaba en la pared.
+Por mi - me dijo mientras me guiñaba el ojo y apoyaba los brazos en la pared para impedirme salir.
-¿Por ti?, me importas una mierda, pasaste de mi de buenas a primeras, tuve que hacerme el ave Fenix y renacer de mis cenizas ¿y pretendes que deje a la persona que mejor me hace sentir de este mundo por un capullo integral como tu?
+Si ¿ por qué no? porcierto, ¿por qué estás tan... mojada?
-No tengo ganas de contestarte ¡dejame irme! 
+No hasta que no me lo cuentes preciosa - me dijo con su mejor sonrisa picarona.
~¡Matthew! deja a Amelie ahora mismo o te las ves con el director!
Sí, era mi famoso profesor de educación física, ese que está tan bueno y que me tiene tan enamorada. Yo solo se que hizo que el pesado de Matthew se fuera,el resto del tiempo le miraba a sus ojos.
~¿Cómo está mi alumna preferida?-me dijo apoyando su mano en mi hombro.
-Ahora que has hecho que Matthew se vaya, bien Michael.
~Está enamorado el pobre.... aunque contigo eso no es muy dificil - dijo mirandome fijamente con esos ojos TAAAAN azules.
-No, no lo creo, pienso que solo lo hace por joder...
~Por cierto Amelie, ¿cómo llevas inglés?
-Fatal como siempre...
~Yo alguna tarde podría echarte una mano...
-No se Michael... eres mi... ¿profesor? podríamos meternos en un buen lio.
~¿Y si nadie se entera? Se que es muy irresponsable por mi parte Amelie, pero solo pretendo ayudar...
-¿El viernes?-le dije con ojitos de cordero.
~A las 7 en mi casa, sabes donde es.
Entonces se acercó a mi oreja y me dijo:
~Te espero pequeña.
Tantos paraguas en el mundo y yo sin ninguno.


Dedico especialmente esta entrada a 2 seguidoras
que siempre están llenandome de elogios
 y que  siguen mi blog
y comentan cada vez que tienen oportunidad de ello,
Lara y Paula gracias por ser tan geniales ♥